01/10/2015
Las microalgas Spirulina eran recolectadas naturalmente y consumidas en la antigüedad por los habitantes originarios de México y otros países de Centroamérica, y en la actualidad lo siguen realizando ciertas tribus del continente africano. El descubrimiento nutricional y terapéutico, junto con la expansión comercial en las últimas décadas de este formidable producto, ha catapultado su consumo en la mayoría de los países del globo y su cultivo por métodos industriales.
A esto se suma, las investigaciones preclínicas y clínicas de la Spirulina, realizadas ya hace un tiempo, y las llevada a cabo en la actualidad, demostrando sus amplias propiedades terapéuticas, tales como las inmunológicas, antivirales, antimutagénicas, hipocolesterolé-micas, entre muchas otras.1
Las microalgas Spirulina, constituyen un valioso aporte de aminoácidos esenciales, ácidos grasos mono y poli insaturados, vitaminas, minerales, polisacáridos y pigmentos activos, que las transforman en un producto altamente bioactivo a nivel corporal. Está demostrado en humanos e incluso en animales, que las microalgas Spirulina (Spirulina platensis) producen un efecto de inmunomodulación aumentando la resistencia a las infecciones, y estimulando la hematopoyesis, contribuyendo a la producción de anticuerpos y citoquinas. Paralelamente, su consumo genera la activación de macrófagos, linfocitos T y B. La ingesta de Spirulina han comprobado ser efectiva para el tratamiento de virus de herpes, citomegalovirus e incluso el virus de la gripe.2
La Spirulina y sus preparados, se consideran productos fun-cionales o prebióticos, ya que contribuyen a la conservación de la microflora intestinal, especialmente de bacilos lácticos y bifidobacterias, junto a la reducción de la concentración de Cándida albicans.2
Específicamente en relación a la actividad antiviral, las microalgas Spirulina (Spirulina platensis) contienen en su composición química, un compuesto llamado calcium spirulan o Ca-SP (polisacárido constituido de varias unidades de azúcares simples, sulfato y calcio) al cual se le atribuye diversas propiedades antivirales. Se ha comprobado que el Ca-SP inhibe, en ciertas condiciones, la replicaciones de algunos virus encapsulados, entre los cuales se encuentran el virus del herpes simplex tipo 1, citomegalovirus humano, virus del sarampión, virus de paperas, virus de la gripe tipo A y virus del SIDA-1. Esto se debe a que el Ca-SP inhibe la penetración del virus dentro de la célula selectivamente.3-5