Hipotiroidismo, consideraciones alimentarias

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  • 16/02/2019

La tiroides es una glándula endócrina, en forma de mariposa ubicada en el cuello, justo por delante de la tráquea, que produce varios tipos de hormonas tiroideas, las cuales controlan el metabolismo del cuerpo. Entre ellas se encuentran principalmente la tiroxina (T4) y triiodotironina (T3), también pudiendo producir la denominada (T3) inversa.

Las hormonas tiroideas son muy importantes en el organismo, ya que regulan (estimulan) la tasa de oxidación celular prácticamente en todos los tejidos del cuerpo, es decir su función es la de regular el metabolismo. Como consecuencia, una alteración en los niveles normales ocasionará una alteración en el metabolismo de grasas, proteínas y carbohidratos.

Una glándula tiroides que no sea lo suficientemente activa provoca un estado de nominado hipotiroidismo. Lo cual por lo general se encuentra asociado a síntomas o trastornos relacionados con el aumento de peso, fatiga, dificultad para lidiar con las bajas temperaturas, sensación de lentitud y de desgano.

Una tiroides demasiado activa que produce en forma excesiva hormonas tiroideas (más allá de lo que el cuerpo necesita) genera un cuadro llamado hipertiroidismo. En este caso, el exceso de hormonas tiroideas puede causar pérdida de peso, aumento de la frecuencia cardíaca y sensibilidad al calor, entre otros síntomas.

Existen muchas causas para ambos cuadros. Los tratamientos habituales involucran el intento de reajustar el metabolismo corporal hasta un índice normal.

Características de Hipotiroidismo

Al presentar la patología de Hipotiroidismo, la glándula tiroides no es capaz de producir suficiente hormona tiroidea para mantener el cuerpo funcionando de manera normal y sus niveles sanguíneos son muy bajos. Algunas de las causas del hipotiroidismo pueden ser una enfermedad autoinmune, donde el propio cuerpo combate a las células tiroideas o a sus enzimas como si fueran un agente invasor; puede deberse a una cirugía de tiroides, donde la glándula fue extirpada; al tratamiento con radiación; hipotiroidismo congénito; tiroiditis (inflamación de la glándula); uso de fármacos bloqueadores de la acción de la tiroxina o a problemas asociados a la glándula Hipófisis (glándula que regula la acción de la Tiroides).

Algunos pacientes con hipotiroidismo presentan: pérdida de cabello, infertilidad,  debilidad corporal, sonmolencia, voz ronca, vaciado gástrico lento, con digestiones pesadas y estreñimiento; aumento involuntario de peso corporal; retención de líquidos, aumento de colesterol LDL, reducción de calcio sérico y mayor riesgo a osteoporosis; anemia. Sin embargo, lo anterior, puede estar presente en otras enfermedades, sin que exista un hipotiroidismo.

Los síntomas habituales del hipotiroidismo en varios casos son comunes a otras enfermedades, de manera que el diagnóstico correcto deberá llevarse a cabo por un médico, quien registrará además antecedentes familiares, realizando adicionalmente un análisis de las posibles causas de los síntomas que se presentan en cada caso.
El examen físico se unirá a un exámenes sanguíneos: ensayo de TSH (hormona estimulante de la tiroides), dosaje de T4, anticuerpos tiroideos, etc.

El tratamiento más común para el hipotiroidismo es el suministro mediante ingesta de la cantidad de hormona tiroidea que la glándula tiroides ya no puede producir, de manera que se intenta con este reemplazo tornar la TSH y la T4 a sus niveles normales.

Recomendaciones alimentarias para Hipotiroidismo

Una dieta adecuada permitirá una mejor regulación de los niveles normales de las hormonas tiroideas. En la actualidad la forma integral de desarrollar cualquier tipo de tratamiento médico es establecer un plan con recomendaciones alimentarias establecidas por un profesional de la salud y nutrición, de manera de controlar mediante la ingesta de alimentos o la suplementación dietaria, una infinidad de parámetros de la enfermedad tratada y mejorar considerablemente todo tratamiento físico o farmacéutico que se realice.

Entre las consideraciones alimentarias principales para el caso de personas que presenten Hipotiroidismo, podemos destacar:

  • Mantener una ingesta adecuada de iodo proveniente de alimentos tales como: rábano, leche descremada, pescados y sal comercial iodada.
  • Las algas pardas o variedades como el Fucus, Nori, Kelp, Wakame, entre otras, presentan en su composición química iodo natural orgánico, mineral muy recomendado por ser precursor de la hormona Tiroxina para ser suministrado en el caso de personas hipotiroideas. No obstante siempre es aconsejable un consumo adecuado y supervisado por un profesional de la salud.

No es recomendable suministrar este tipo de algas en pacientes hipertiroideos crónicos o personas que estén atravesando por este estado, debido a que puede producirse un aumento en la producción Tiroxina.

  • El consumo de microalgas como la Spirulina o la Chlorella en pacientes hipotiroideos e hipertiroideos no presenta contraindicaciones, ya que estas microalgas no poseen iodo en su composición (cantidad extremadamente baja inferior a 0,1 ppm), siendo por el contrario un suplemento a la dieta excelente por su elevada concentración de nutrientes esenciales (aminoácidos, vitaminas, minerales, ácidos omega, antioxidantes, etc.)
  • Mantener una adecuada ingesta de antioxidantes como la Vitamina C, Vitamina E, Resveratrol, Coenzima Q10, diversos flavonoides y minerales con acción antioxidante endógena (precursores para el organismo) como el selenio, molibdeno, cobre y zinc.

Según el Centro Médico de la Universidad de Manila, aunque los alimentos ricos en antioxidantes no pueden curar el hipotiroidismo, pueden ayudar a la absorción de la tiroxina sintética. Los vegetales ricos en antioxidantes incluyen col rizada, col lombarda, betabel, calabaza, espinacas y pimientos. Las frutas antioxidantes incluyen las moras azules y rojas, cerezas, frutillas, frambuesas, arándanos, granadas y tomates. Algunas de estas frutas contienen polifenoles, taninos, carotenos y antocianinas, sustancias antioxidantes que contribuirán a complementar las terapias de hormonas sintéticas.
En particular el selenio ha sido estudiado como un agente muy eficaz encontrándose naturalmente en alimentos como las nueces, lácteos y ciertos pescados.
Únicamente en caso de problemas tiroideos autoinmunes, evitar suplementos con zinc.

  • Reducir el consumo de alimentos que aumentan la excreción fecal de tiroxina: harina de soja y aceite de girasol.
  • Aminorar el consumo de  alimentos que contengan sustancias bociógenas (que pueden interferir con la síntesis de las hormonas tiroideas). Como por ejemplo las semillas de colza, mostaza negra, el consumo de verduras crucíferas en forma cruda (repollo, col de Bruselas, brócoli y coliflor), maíz, piñones y porotos o frijoles blancos. Para el caso en que se desee consumir este tipo de verduras las sustancias bociógenas se inactivan con la cocción de los alimentos, permitiendo de esta forma el aprovechamiento del resto de los nutrientes sin inconvenientes.
  • Aunque no hay ninguna evidencia concluyente que sugiera que consumir productos de soja interviene con la actividad tiroidea, algunos autores sostienen que las isoflavonas en la soja pueden interrumpir la función tiroidea en las personas que tienen deficiencia de iodo. La soja también está considerada como un alimento que puede interferir con la absorción de la tiroxina sintética según el Centro Médico de la Universidad de Maryland. No obstante, existen ciertos métodos que permiten inactivar las isoflavonas y los antinutrientes (fitatos) presentes en la soja el cual utilizan la mayoría de los productores de alimentos a base de soja, posibilitando un consumo seguro de la misma.
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en calcio, como por ejemplo los lácteos.
  • Algunas infusiones como té verde o guaraná, pueden mejorar la metabolización de grasa corporal excesiva. Por lo que en casos de personas con sobrepeso pueden utilizarse como un aliado efectivo para complementar una dieta reductora.
  • Llevar una alimentación equilibrada y consumir las calorías necesarias para la edad, estatura, peso y actividad física del paciente. Fraccionar preferentemente su alimentación en 3 comidas principales y varias colaciones (generalmente 2), también ayudará a mejorar su metabolismo.
  • Recuerde dormir aprox. 8 horas diariamente y practicar ejercicio físico habitualmente.

Se bien estas recomendaciones serán de ayuda a la hora de establecer un dieta adecuada, la generalidad de las mismas hacen que sea necesario en cada caso la supervisión de un profesional de la salud (médico y nutricionista) para llevar en forma correcta el tratamiento.

REFERENCIAS:

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  • American Thyroid Association. Hipotiroidismo. Jun 10, 2012 (www.thyroid.org).