¿Cómo lograr un descenso de peso saludable?

  • Publicado:
  • 20/03/2019

Alcanzar el peso adecuado para nuestro organismo, implica más allá de la adopción de una dieta o plan nutricional particular, un cambio de hábitos respecto de los pilares de la calidad de vida: actividad física, descanso, alimentación, e hidratación.

La actividad física ayuda a prevenir el sobrepeso, registrar la forma física, tomar conciencia de nuestro cuerpo y conocernos. Es importante considerar la voluntad y el esfuerzo en función de los resultados; de manera que los objetivos propuestos al iniciar un plan de trabajo deben ser acordes a la capacidad personal y tener proyección a corto y largo plazo.

La actividad física regular desciende la ansiedad, fortalece el sistema osteo-artro-muscular, mejora las capacidades físicas, acelera el metabolismo, eleva la autoestima, y promueve el bienestar psicofísico.

El descanso es un factor de importancia para poder recuperarnos de la actividad física realizada y permitir que el cuerpo tenga su tiempo de pausa. Elegir lugares ventilados, controlar la luz y preparar un ambiente cómodo resultan aspectos fundamentales a tener en cuenta en las horas de sueño.

Respecto de la alimentación, deben incorporarse principalmente a la dieta hortalizas y legumbres, ricas en Hierro y también fuentes de Potasio como frutos secos, banana, kiwi, levadura de cerveza, zanahoria, berenjenas, endivias. Además debe preferirse productos integrales (arroz, pastas, cereales) ya que su contenido de fibras, a diferencia de los alimentos refinados, absorbe y elimina toxinas, regularizan el tránsito intestinal y generan mayor sensación de saciedad.

Algunas frutas como la frutilla por su contenido de fibras solubles, ayuda a combatir el estreñimiento, el ananá ayuda a eliminar toxinas y es antiinflamatorio (presencia de enzimas denominadas bromelinas), y el pomelo junto al kiwi aporta grandes contenidos de vitamina C, agente antioxidante.

Es aconsejable dejar fuera de nuestra alimentación los embutidos y enlatados y consumir productos frescos y de estación. También moderar la sal y el azúcar y evitar el uso excesivo de edulcorantes y productos light, por su alto contenido en sodio, siendo a su vez estos últimos denominados alimentos “vacíos” ya que aportan al cuerpo una muy baja cantidad de nutrientes esenciales.

Las infusiones como el té verde, salvia, hinojo y las cítricas, son eficaces a la hora de reemplazar el café o el té negro, contribuyendo a purificar el organismo, por su contenido de antioxidantes y principios activos fitoterapéuticos. Pueden incorporarse a la dieta jugos de frutas, en cantidades moderadas, siendo una alternativa saludable a la disminución o abandono del consumo de gaseosas, alcohol y jugos sintéticos.
Los estilos de vida occidentales hoy presentan predominio de sedentarismo, mayores comodidades y menor gasto energético asociado. La distorsión alimentaria provocada por la industrialización, genera un vaciamiento nutricional que empeora el desbalance orgánico corporal.

Para coadyuvar la acción de planes nutricionales, existen una infinidad de productos que promocionan ser efectivos, naturales y no tener efectos adversos.
Pero, ¿Cómo elegir un producto correctamente?

Un producto que colabore con el descenso de peso debe ser el complemento y no el sustituto de una dieta adecuada y de un programa de actividad física. Las microalgas como la Spirulina y la Chlorella y las algas pardas como el Fucus logran una acción reguladora intestinal, ya que las primeras son ricas en L-Fenilalanina, un aminoácido natural que actúa desactivando la compulsión a comer y las algas pardas generan saciedad ya que sus fibras se hinchan al contacto con los líquidos. Existen adicionalmente otros productos como las Lecitinas que remueven naturalmente las grasas depositadas (tienen propiedades lipoactivas) y previniendo enfermedades cardiovasculares. El consumo de uno o varios de estos componentes que pueden asociarse a estos cambios de hábitos para el descenso de peso y realizar un trabajo conjunto.

REFERENCIAS:

  • Kokk, F., Bouwman, L., Desiere, F. Personalized Nutrition. Principles and Applications. CRC Press 2008.
  • Bendich, A., Deckelbaum, R.J. Preventive Nutrition. The Comprehensive Guide for Health Professionals. Second Edition. Humana 2001.
  • Li, T.S.C. Vegetables and Fruits. CRC Press 2008.
  • Ministerio de Sanidad y Consumo. Gobierno de España. Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria. 2010.
  • Miller, G.D., Jarvis, J.K., McBean, L.D. Handbook of Diary Foods and Nutrition. National Dairy Council®. CRC Press 2000.