19/12/2018
Algunos autores plantean la diferenciación entre cansancio y fatiga. Más allá de la cuestión conceptual, debemos referir al cansancio como la sensación subjetiva de una persona luego de un esfuerzo, esta sensación es natural y es producto de la actividad realizada. A diferencia de está, se destaca la situación de fatiga, antes de volverse crónica, como un período más prolongado de cansancio y que se presenta como falta de energía, agotamiento general, desmotivación y apatía en muchos casos.
El ritmo de vida actual, las exigencias de lo cotidiano, la rutina y los esfuerzos sostenidos en este mundo hacen que “estar cansado” sea moneda corriente. Lo que debemos tener claro es que el cansancio puede ser una respuesta normal a cualquier situación de stress que aparezca. Sabemos que los estímulos recibidos, tanto externos como internos, son estresores; de manera que podemos diferenciarlos en “buenos” y “malos”. Cuando aparecen situaciones que nos superan, trabajos extenuantes, períodos de exámenes interminables o eventos que saturan nuestro sistema psíquico, de percepción, y nos sobrepasan, decimos que estamos “estresados”. Este stress que aparece y que cede luego de descansar y tomarse un receso, es por lo general lo que asociamos al cansancio. El esfuerzo físico, los problemas emocionales, el aburrimiento, el trabajo de todos los días y las pocas horas de sueño pueden presentarse juntos, en diferentes combinaciones y hacernos sentir cansados.
Si bien estas reacciones son consecuencia de un normal funcionamiento del cuerpo, pueden tenerse en cuenta ciertas consideraciones que posibilitarán aminorar su aparición:
Entre ellas destacamos:
No sólo las horas son importantes, sino también la calidad del sueño. Presentar apneas, o dificultades respiratorias remiten a un descanso no reparador. El ambiente debe ser limpio y ordenado, estar ventilado, libre de ruidos, con fuentes de luz tenues y tener abrigo a disposición.
Tomar suficiente agua y no abusar de la cafeína (café, té o mate), ya que es una sustancia muy estimulante.
Realizar actividades placenteras, al aire libre, en contacto con la naturaleza.
La preparación física debe incluir trabajo cardiovascular moderado, fuerza, flexibilidad, y ejercicios respiratorios.
Es importante poder desenchufarse del trabajo en algún momento del día y dejar de pensar y hacer en tareas relacionadas a la profesión o la actividad laboral.
Una de las soluciones para mitigar la fatiga es a través de la alimentación. Si puede asociarse el cansancio o la somnolencia dentro de los 30 minutos siguientes al consumo de algún alimento en particular, se puede sospechar una alergia o intolerancia.
Mantener una dieta saludable y bien balanceada, atender a las carencias de ingesta de nutrientes adecuados (vitaminas, minerales, aminoácidos esenciales, ácidos omega, antioxidantes, etc.). Gran cantidad de expertos sostienen que la mejor manera de asimilar los nutrientes y los principios activos reside en incorporarlos a una matriz vegetal que promueva su biodisponibilidad y permita paralelamente suministrar nutrientes deficientes en la dieta favoreciendo los equilibrios de absorción corporales. En este sentido, el consumo de microalgas como la Spirulina o la Chlorella, posibilita corregir en la mayoría de los casos las deficiencias de nutrientes comúnmente carentes en la dieta, siendo complementos ideales de cualquier dieta balanceada, pero no sustituyendo la ingesta de alimentos fuente de nutrientes.
Es importante adicionar a la dieta balanceada algún suplemento que nos ayude a recuperarnos si fuera necesario. Existen gran cantidad de plantas que tienen un efecto puntual sobre el cansancio y la fatiga.
El Ginkgo Biloba, se aconseja en situaciones de estrés, como en el caso de los exámenes, o para atenuar procesos de envejecimiento. Es un poderoso antioxidante. La Centella Asiática es una planta oriental que actúa como energizante y estimula la memorización.
El Ginseng Panax es tónico, reconstituyente y funciona como “generador de nueva juventud”, mejorando la memoria, aumentando la resistencia a la fatiga y al estrés, elevando los niveles de concentración, corrigiendo la falta de energía y la sensación de cansancio. Desempeña su actividad como un adaptógeno, es decir, siendo capaz de aumentar la “resistencia no específica” en el hombre y adaptándose a su requerimiento orgánico. El consumo simultáneo de estas plantas medicinales, más allá de los mecanismos de acción específicos de cada componente, conduce a una complementariedad en la acción de prevenir las enfermedades que atacan al sistema nervioso central, atender a la recuperación de procesos de cansancio cotidiano y mitigando la fatiga asociada.
Debemos descartar un problema físico mediante una visita un médico clínico o especialista de cabecera, si la fatiga no se alivia luego de un tiempo de descanso. La fatiga es un síntoma común, compartido por varias patologías como por ejemplo anemia, infecciones urinarias, diabetes, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y problemas tiroideos dentro del espectro médico, y otras patologías dentro del campo de la salud mental.
Llevar una nutrición adecuada bajo supervisión de un profesional, junto con un plan de acción motriz como la realización de deportes, actividades físicas, de relajación u ociosas, permitirá aminorar casi por completo la aparición del cansancio cotidiano.
Es un grave error suponer que al estar cansado, uno no está en condiciones de realizar una actividad física periódica o simplemente ampliar la variedad de alimentos que uno consume “haciéndose tiempo” para cocinar otros alimentos saludables, como sucede en algunos casos. La clave principal para superar este problema es concebir que la realización justamente este tipo de cambios son los que sin duda mejorarán nuestra calidad de vida.