27/12/2018
Cuando hay escasez de Hierro en la dieta, el organismo no puede producir hemoglobina y sus células se ven privadas de oxigeno. Este trastorno se denomina anemia y sus síntomas más comunes son:
La anemia por deficiencia de hierro es la carencia nutricional más comúnmente extendida en el mundo, y esto se debe a que los regímenes típicos o hábitos alimentarios de muchas sociedades modernas no suplen los requerimientos cotidianos de Hierro que el cuerpo necesita. Esta deficiencia afecta principalmente a los grupos poblacionales de mayor vulnerabilidad como las mujeres embarazadas y en periodos menstruales, a personas con enfermedades crónicas, en algunas oportunidades a vegetarianos estrictos o veganos, y especialmente a los individuos de niveles socio-económicos bajos donde su dieta presenta insuficiencia en nutrientes esenciales. Puede decirse que la anemia es un gran prototipo de desnutrición oculta.
El hierro se presenta principalmente disponible para los seres vivos en dos formas: férrico y ferroso. La forma ferrosa se absorbe mejor que la férrica, siendo incluso la férrica tóxica para el ser humano. Cada persona absorbe en distinta proporción el hierro dependiendo del contenido de que presente su dieta (alimentos fuentes de hierro), cantidad de hierro que tenga en los depósitos de su cuerpo (como el hígado) y de la necesidad de su organismo de formar glóbulos rojos (una persona deportista o que realiza deportes con frecuencia necesitará más que una sedentaria).
Como pautas generales para aumentar la absorción de hierro puede considerarse:
El Ácido Fólico o Vitamina B9, tiene singular importancia en la formación de tejidos y en la retención del Hierro en los mismos. También en facilitar el pasaje del hierro por las membranas. Tiene vital importancia en mujeres embarazadas, así como también para la compensación de pérdidas en ciclos menstruales más intensos de lo habitual. También su suplementación se realiza para prevenir trastornos como la espina bífida y la hidrocefalia. En los hombres, la pérdida más frecuente de sangre es a través de úlceras, y en menor sangrado, hemorroides sangrantes. Si bien el hígado, riñón, la carne, los huevos, la leche y los productos lácteos, son alimentos ricos en Vitamina B12, podemos decir que la suplementación de la dieta con microalgas Spirulina resulta muy beneficiosa, ya que constituyen la mayor fuente de conocida de esta vitamina en la naturaleza. Su contenido es más de tres veces superior al de la carne bovina, complementando su aporte con dosis superlativas de vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6, B9), las cuales administran muchas de las funciones orgánicas que conducen a la asimilación definitiva del Hierro. Paralelamente, las microalgas Spirulina aportan una gran cantidad proteínas ricas en aminoácidos esenciales y no esenciales, vitaminas y minerales, brindando bases nutricionales que el organismo
La forma más común de reponer las deficiencias de Hierro es mediante la sal sulfato ferroso, no obstante esta droga puede irritar el estomago e intestinos, causando adicionalmente nauseas, acidez estomacal, diarreas y en algunos casos estreñimiento. Estos efectos secundarios pueden disminuirse en forma parcial, por ejemplo si se aumenta la dosis paulatinamente durante varios días o si se consume la suplementación durante las comidas, aunque no en todos los casos se suprimen completamente los síntomas de molestia.
La utilización de productos naturales con base en sales orgánicas de hierro, junto con los facilitadores necesarios para su absorción, como es el caso de la vitamina B12 proporcionada por el consumo de microalgas Spirulina, el ácido fólico y la vitamina C, permitirán maximizar su absorción (biodisponibilidad), revirtiendo así patologías anémicas que puedan manifestarse por carencia de este mineral esencial. No obstante cabe destacar, que el consumo de Spirulina sin el agregado a la dieta o suplementación en conjunto de todos los factores promotores de la absorción natural de hierro no permitirá esta optimización en su incorporación al organismo.